Tachirenses buscan reactivar comercio fronterizo ante caída de exportaciones.
El compás de la frontera colombo-venezolana ha cambiado, pero todavía retumba en las calles de los municipios Bolívar y Pedro María Ureña, donde los vendedores se niegan a bajar completamente las santamarías.
En esta área del estado Táchira, que por años fue el principal lugar de intercambio entre las dos naciones, la actividad económica progresa con complicaciones, mantenida más por la creatividad de sus pobladores que por el fomento del comercio oficial.
La constante clausura de los puentes internacionales en los últimos 15 años causó la caída económica en la zona fronteriza, que solía ser la más activa de América Latina.
Debajo de una puerta metálica parcialmente abierta, Javier Escalante, propietario de una pequeña tienda, describe la inacción comercial: “El comercio está tal como lo observas”, afirma con calma a Crónica Uno al ser preguntado.
Con esa afirmación explicó cómo la economía regional se basa en las fluctuaciones del dólar o del peso colombiano. Su dilema es el de muchos: marcharse para descansar o quedarse para luchar.
Escalente reafirmó que, a pesar de los intentos conjuntos para conseguir progresos comerciales entre Táchira y el departamento colombiano de Norte de Santander, estos han resultado vanos, ya que no se presentan soluciones ni a corto ni a largo plazo.
Aumento de la incertidumbre
La situación en la frontera de Táchira ha fomentado el uso de tres divisas: el bolívar, el dólar y el peso colombiano. Esta realidad cambiaria aumenta los precios de los productos, que varían según la moneda en la que se efectúe la transacción.
“Una persona puede tener bolívares en su cuenta, pero al llegar a una tienda, le indican el precio en pesos o dólares.” Si vas a abonar en la moneda nacional, se hace al paralelo, ya que nadie acepta la tasa del Banco Central.
Con Informacion de El Aragueño.





