Drogas, fiestas clandestinas y una muerte: la siniestra telaraña detrás del escándalo que sacude a la medicina argentina.
La justicia investiga el robo de sedantes como fentanilo y propofol.
La muerte de un médico en Argentina destapó una red criminal integrada por anestesistas que presuntamente robaban drogas de un hospital, sobre todo sedantes que se suministraban entre ellos mismos y a otras personas en fiestas clandestinas.
El caso comenzó el pasado 20 de febrero, cuando los servicios de emergencias encontraron muerto en su casa al médico Alejandro Zalazar, quien tenía conectada una vía endovenosa. El cuerpo estaba rodeado de material descartable para inyecciones.
La autopsia confirmó que el médico murió por una sobredosis de propofol y fentanilo, sustancias que se utilizan para sedar a pacientes, una práctica reservada exclusivamente para los anestesiólogos. Las autoridades descubrieron que las drogas procedían del Hospital Italiano, uno de los centros de salud privados más importantes de Argentina.
Esta semana, la prensa empezó a revelar que Zalazar formaba parte de un grupo de médicos que usaban para consumo personal el propofol y el fentanilo que presuntamente eran robados por los anestesistas Hernán Boveri y Delfina Lanusse, quienes ya son investigados por la justicia.
Con Información de RT.





