Bukele advierte a Fujimori que el modelo de seguridad salvadoreño no aplica en Perú.
La presidenta peruana enfrenta cuestionamientos por su viaje a El Salvador, donde su anfitrión, Nayib Bukele, habría mostrado una actitud distante. Analistas advierten que los objetivos de la visita no se alcanzaron como se esperaba.
La visita de la presidenta peruana, Keiko Fujimori, a El Salvador ha desatado una ola de críticas que persisten, a pesar de la postura oficial que califica el encuentro como exitoso. Diversos sectores analizan el viaje y concluyen que no cumplió con los objetivos esperados, señalando que el presidente salvadoreño, Nayib Bukele, no mostró el calor que se anticipaba.
La analista conservadora Rosa María Palacios fue contundente al afirmar que fue sorprendente que “un aburrido Bukele” se atreviera a contradecir a Fujimori. Según Palacios, “se lo tuvo que decir él para que lo entienda: este modelo no es para el Perú”. Sostuvo que un trabajo más meticuloso de los ministros que acompañaron a la presidenta podría haber evitado el papelón.
Por su parte, el ministro de Trabajo, Juan Sheput, habitual vocero presidencial, desmintió que Bukele haya menospreciado a Fujimori, explicando que el presidente salvadoreño enfatizó que su modelo de seguridad no es replicable en Perú debido a las diferentes realidades criminales de ambos países. Sheput subrayó que, aunque algunas estrategias, como la construcción de cárceles de alta seguridad, podrían ser adaptadas, no era pertinente copiar el modelo en su totalidad.
El analista político de centro-derecha, Enrique Castillo, también cuestionó la necesidad del viaje, sugiriendo que las conversaciones entre presidentes son beneficiosas, pero que “no se vio en Bukele entusiasmo por recibir a la presidenta”. Castillo apuntó que el viaje no era imprescindible para aprender sobre la construcción de cárceles o la implementación de obras.
El canciller salvadoreño, Carlos Espá, se defendió de las críticas resaltando los acuerdos de cooperación bilateral en áreas como seguridad, salud, justicia y turismo, que, según él, demuestran los aspectos positivos de la visita. Espá mencionó, entre las medidas de seguridad que podrían ser replicadas, la necesidad de obligar a las empresas de telefonía a bloquear las comunicaciones en las cárceles.
Desde la oposición, el senador Humberto Morales arremetió contra Fujimori, afirmando que “su esperpéntico gobierno no se cansa de hacer el ridículo internacional”. Morales advirtió que no se pueden importar recetas sin un análisis profundo de las realidades locales.
Finalmente, la ex ministra de la Mujer, Anahí Durand, destacó que Bukele “escueleó” a Fujimori al recordarle que las realidades de Perú y El Salvador son muy distintas, lo que hace inviable replicar el modelo de seguridad salvadoreño.
Fuente: VERSIÓN FINAL.




